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Despedida temporal

No siempre las cosas van como uno desea. Razón tenía el buen de Lennon al decir: “La vida es aquello que sucede mientras nos empeñamos en hacer otros planes”

Por necesidades puramente logísticas, el autor de este blog permanecerá retirado durante unos meses.

Hasta pronto.

Para solaz entretenimiento, la que sin duda será la canción del verano…

http://youtube.com/watch?v=At7c5Xmz2Dk&search=opa%20corral

Fotografía © trebla

Engaños…


Dar a la mentira apariencia de verdad resulta algo común e incluso demasiado frecuente.
Hay engaños ocurrentes, imaginativos y hasta creativos. Otros por el contrario resultan desmesurados y chapuceros. En éste último capítulo cabe inscribir al segmento inmobiliario de alquiler que se mueve en la telaraña de Internet.
He tenido ocasión de comprobar cómo se abusa de la imposibilidad de contrastar lo que se está ofreciendo, siendo común ver maravillosas fotografías de una vivienda o apartamento de alquiler que nada tiene que ver con la realidad.
Me pregunto cuanta gente habrá sido engañada contratando un apartamento por uno dos o tres meses, basando su criterio en aquello que ve y da por bueno sin poder comprobarlo por residir fuera de ese país o esa ciudad.
Desconozco si existe ordenamiento jurídico que permita acotar esos abusos pero imagino que, aunque exista, las personas que se han desplazado por motivos de trabajo o de ocio no están por la labor de iniciar una demanda que tampoco saben cuando y cómo acabará.
Flaco favor están haciendo al sector de negocios o turísticos aquellos del “todo vale” mientas de beneficio.

fotografía © trebla

La vida es una tómbola…


Nacer o morir en un territorio un lugar o un espacio, es sólo cuestión de azar.
Por mucho que se empeñen en decirnos que el ADN constituye el núcleo mediante el cual se puede (podrá) dar razón de la existencia, sigo pensando que el azar es la carta más singular en esa partida.
Es el azar el que determina dónde nacemos y por ello resulta inapropiado hablar de igualdades. Otra cosa es morir, igualmente sujeto al azar, que con frecuencia sucede en lugar distinto al que se nace. El viaje de existir, repleto de necesidades, lleva a buena parte de la humanidad a una obligada trashumancia, no siempre bien entendida por el resto de azares vitales.

Fotografía © trebla

Víctimas


Vivimos tiempos de víctimas.
Víctimas de explotación laboral, sexual, infantil, del terrorismo, de acoso, de accidentes, colaterales….
Las voces mediáticas se encargan de difundir sus distintas iconografías, en ocasiones de forma que linda con la pornografía; todo en aras de la libertad de información que, en buena parte de los casos, se traduce por índices de audiencia o simplemente manipulación interesada.
Si victima es la persona que padece daño por causa ajena o fortuita, estaría bien que de vez en cuando se cambiaran los iconos y se que mostraran los rostros de lo “ajeno” o “fortuito”, es decir: de los verdugos.
Tal vez eso no suceda nunca. Los verdugos atemorizan, las victimas no.

Fotografía © trebla

Miedos


El miedo es algo consustancial al individuo, normal si funciona como un sistema de autoprotección y de adaptación al medio.
Dicen los expertos que el miedo puede catalogarse como normal en la medida que no cercene las actividades genéricas de las personas, caso contrario se convierte en patologías de distinta índole.
En un ejercicio de extrapolación me pregunto hasta qué punto una sociedad es miedosa, hasta dónde puede catalogarse como normal el miedo colectivo y a quién puede beneficiar que ese miedo social se convierta en patológico.
Ahí dejo las preguntas

Fotografía © trebla

Formas


La forma es la configuración externa de algo, es decir, su apariencia, color, textura, complejidad o simplicidad. Interactúa en los objetos y los sujetos. En los objetos en tanto que los define, en los sujetos en cuanto que las percibe.
La importancia de la forma ha sido tratada durante siglos por estetas y también por forjadores de espíritus. Los primeros en su desesperado intento por alcanzar la belleza absoluta, los segundos como hacedores de moldes del bien común.
Hoy, la forma se ha convertido en formato, y resulta sospechoso, cuanto menos, que bien pocos tratamientos de lo mediático cuiden la apariencia, la forma, y menos aún la esencia de su contenido.

Fotografía © trebla

Papeles


Los papeles son importantes para todo.
Cuando era niño, el papel de periódico servía para envolver el bocadillo del almuerzo, eran tiempos en los cuales la penuria todavía formaba parte de las familias menos afortunadas, como un miembro más.
El papel de una vieja carta manuscrita, el de una fotografía oxidada por el tiempo, el de un documento de afiliación y tantos otros, forman parte de uno mismo, de sus raíces, de su pasado sin el cual no se puede entender el presente y de ahí, precisamente, que cumpla una función de fetiche.
Sin papeles no se es nadie, no existes.

Fotografía © trebla

Deportes


El deporte nace con el sedentarismo del hombre, cuando deja de salir a cazar el alimento y cultivar la tierra por necesidad. Surge en sociedades evolucionadas, en segmentos sociales que tienen a quienes les hagan esos trabajos.
En la sociedad post-industrial, post-moderna y prediseñada, el deporte cumple una función social y, básicamente, económica. Baste observar los patrocinios en los deportes de masas y la cantidad de información que circula entorno a ellos para apreciar la magnitud económica del asunto.
Nada que objetar en los negocios lícitos. Pero existen deportes éticamente ilícitos.
¿No resulta éticamente ilícito matar niños en las arenas africanas de países tercermundistas?
Los deportistas cabalgan monturas de cientos de caballos de potencia; montura y jinete repletos de pegatinas de sus patrocinadores. Si cae alguien en el camino, sea deportista o niño, no faltarán voces que digan “son efectos colaterales del deporte”.

Fotografía © trebla

De nuevo…


Pasó navidad, año nuevo y reyes, de nuevo regresamos a la realidad. Atrás quedan esos días de forzada felicidad, repletos de luces y colorines.
Llegan las rebajas, prótesis comerciales de las fiestas, aceite lubricante para el mercado. No pares, no pares –como dice la canción-, mientras los propósitos del primer minuto del año ya son humo, como el de los cigarrillos, puros o pipas de esa nueva clase social de apestados que son los fumadores.
Seguirán construyendo viviendas inalcanzables para la mayoría, fabricando automóviles que superen los 200 km/h, y ofreciendo puestos de trabajo por semanas.
Nosotros, las gentes, mantendremos la ilusión del niño que llevamos dentro y diremos este año sí: nos tocará la primitiva o la lotería, obtendremos un puesto de trabajo digno y remunerado con decencia, conoceremos al amor de nuestra vida, aunque sepamos que, también en esta ocasión, nos despertaremos sentados sobre una calabaza.

Fotografía © trebla

Doce deseos para el año nuevo (*)

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(*) Imprima este post, relacione sus deseos o propósitos para el 2006 y colóquelo en un lugar visible.
Con suerte, igual alguno se cumple…

Grafismo © trebla

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