pato

 

Erase un alma de corcho que sólo conocía dos de sus tres propiedades fundamentales: su elasticidad y su porosidad.

La primera le proporcionaba la capacidad de estirar o contraer lo que sentía.

La segunda le permitía absorber todo lo exterior.

Poseyendo esas cualidades resultaría razonable pensar que era un alma en equilibrio… Nada más lejos de lo veraz. Era un alma que, por lo general, se convertía en el tapón de la botella que contiene los sentimientos.

Sólo cuando tomó conciencia de la tercera propiedad fue capaz de vivir de otra forma. Esa propiedad es ni más ni menos que la flotabilidad. Descubrió que podía flotar y ya nada le impidió navegar libremente por ese río que es la vida.