Ramón-otoño

(Una biografía inventada)

Naciste una primavera en un país lleno de sombras y ya desde tu infancia decidiste vestir con colores ese lúgubre rincón de la memoria. Sí, todos los colores, adornados con perfumes de jazmín. Colores fuertes: rojos, azules, verdes y blancos puros.

Ya desde pequeño te apuntaste a representar ese gran teatro que es la máscara de quienes somos realmente. Fingías, mutabas y transformabas tu epidermis hasta alcanzar ser otro al que otro mira. Así aprendiste a descubrirte a ti mismo y a descubrir la mirada profunda del alma.

Y pusiste tu aprendizaje al servicio de la vida para que otros, como tú, lograran descubrirse a sí mismos y expresar esa mirada del alma.

Me resulta curioso observar que tan sólo transitaste por tres estaciones: la primavera en que naciste, el verano fogoso de tu vida y este otoño aún no acabado en que has decidido marcharte.

Te imagino, allí donde estés, con una enorme sonrisa y diciendo: “El invierno para aquellos que anden congelando su vida y su aliento”


(Tuve oportunidad de conocer a Ramón hace un par de años. Asistí a un Taller que se desarrolló en el ámbito de la Universitat d’Estiu Ramón Llull-Puigcerdà. Conservo la máscara de yeso de mi rostro, de ese rostro del gran teatro de máscaras del “yo”.
Ramón, gracias por haberte cruzado en mi vida.)