cielos-76

Que difícil resulta ser humilde. No se enseña en las escuelas, ni tampoco, generalmente, en el seno de las familias.
No vanagloriarse de los logros, reconocer debilidades y fracasos, actuar sin orgullo, no imponerse. Difícil, francamente difícil.
Escuchar al otro, sentir lo que siente, compartir sus alegrías y sus temores, sin miedos, sin orgullo, sin situarse en un plano superior.
Si como dejó escrito Karl Kraus : “El arte sirve para limpiarnos los ojos”, con enorme respeto añado: “La humildad limpia nuestro corazón”.
Sólo cuando la vida te pone realmente a prueba es cuando aprendes verdaderamente lo efímera que es. Entonces comprendes la esencia de la simplicidad, no desde la razón si no desde el corazón y es cuando cobra sentido más profundo un gesto, una mirada, una palabra, al ser compartidos generosamente de igual a igual.