¿Le importa que le saque una foto?

  • Pues sí, si que me importa y no le autorizo.

Así me respondió hace unos días un venerable anciano que sentado en un banco mataba las horas en un parque de la ciudad.

Me había llamado la atención su cara y sus vivos ojos. Además, fumaba.

  • ¿Por qué quiere fotografiarme?

Mire usted, en confianza, me ha sorprendido verle fumar –dije por decir algo-.

  • Llevo fumando desde los 15 años y tengo 83…, me entiende. Ya sé que eso de fumar esta mal visto ahora, pero yo le digo que mas valdría que se dedicaran a otras cosas y no a ir diciendo lo que debemos o no hacer. Estos ojos, aquí donde los ve, han visto mucho, y yo le digo que esto es de vergüenza. Ahora veo bien porque me operaron de cataratas y me dejaron como nuevo, ni gafas necesito. Porque, sabe usted, yo, enfermedades pocas. Sólo esa operación y otra en la próstata, de eso hará unos 25 años, y me la hicieron de esas, sin abrir. En dos días estaba en casa. Ya no estoy como antes pero como de todo y ni tengo azúcar y la presión a 11 y 7, como un chaval me dice el médico y eso que fumo. Ya ve, es una pamplina para ahorrarse los dineros. Si tienes que irte pues te vas cuando toca y en paz. No vaya a pensar que ese bastón es por el reuma, no, es por si viene algún perro a algún desalmado que de iban a enterar.

Así siguió durante un buen rato, yo escuchando y él contándome su inquietudes.

Finalmente nos despedimos. Yo me había quedado sin foto y él con una hora llena.

No desistí y me dedique a las flores…

Fotografía © trebla