Hay flores del mal y flores del bien.

Cuando la primavera viene también lleva consigo los opuestos: la lluvia y el sol; el despertar de los sentidos y sentidos que nunca despiertan.

En el corazón de los hombres se producen efectos similares: besos que nunca se dan por miedo, miedos que siempre se dan por actos inciertos e incertidumbres que atenazan la vida: son Las flores del mal.

Por el contrario, las Flores del bien simplemente nacen y ponen pecas a los prados…
Con eso les basta.